Para muchas personas con discapacidad, la formación en competencias digitales supone algo todavía más profundo que desenvolverse en la vida o en el trabajo. Hablamos de recuperar la confianza en las capacidades propias.
Aprender a utilizar herramientas digitales, realizar gestiones online o comunicarse a través de la tecnología no solo abre puertas profesionales, sino que también produce una sensación increíble: la de volver a sentirse capaz. Y este es uno de los efectos más transformadores que estamos detectando dentro del programa Esenciales de Por Talento Digital.
De la inseguridad a la confianza
Hay personas que llegan a las formaciones con ciertos temores. La tecnología puede parecer compleja o incluso intimidante cuando no se ha tenido contacto previo con ella. Sin embargo, a medida que avanzan en el aprendizaje, esa percepción cambia.
Según explica Miguel León Arregui García, coordinador de Esenciales, uno de los cambios más importantes y sorprendentes se da en la autopercepción del alumnado. Cuando descubren que pueden manejar herramientas digitales, su actitud cambia y empiezan a confiar más en sus capacidades.
Ese cambio de perspectiva tiene un impacto muy real en la vida diaria. Una alumna del programa lo explica así: “Antes evitaba hacer muchas cosas por internet porque pensaba que me iba a equivocar o que no iba a saber hacerlo. Ahora soy yo quien planifica los viajes de mi familia por internet, busco alojamientos, comparo precios y organizo todo”. La tecnología, que antes parecía una barrera, se transforma así en aliada.
Más autonomía en el día a día
La formación digital refuerza la autonomía personal. Poder gestionar citas, realizar trámites, buscar información o comunicarse online permite a muchas personas ganar independencia y seguridad.
Aprender a usar la tecnología se convierte así en una poderosa herramienta de inclusión social, como bien reflejan las experiencias y testimonios de las personas que han pasado por los programas formativos de Fundación ONCE.
Formación que transforma
El programa Esenciales ya ha facilitado a más de 16.000 personas con discapacidad reforzar su relación con la tecnología a través de cursos presenciales, accesibles y adaptados a distintos niveles.
Sus itinerarios formativos incluyen materiales accesibles y tutorías personalizadas para garantizar que cada persona pueda avanzar a su ritmo. Esta combinación de acompañamiento, aprendizaje práctico y confianza es lo que genera ese efecto positivo que muchas personas describen como una auténtica transformación personal.

